Drones en beneficio de la ciencia

Arturo Moncada Arturo Moncada  


2015-11-03 17:53:11

Un dron, en su representación más sencilla, es una aeronave no tripulada y manejada a distancia por medio de un control remoto. Dicho de esta manera su descripción podría incluir a los aparatos de aeromodelismo, a los drones de juguete que se pueden adquirir en un establecimiento o a los misiles militares capaces de recorrer miles de kilómetros hasta alcanzar sus objetivos controlados a distancia. No obstante, la nueva concepción de dron es mucho más sofisticada.

El verdadero valor de estos aparatos es que además de volar sin poner en peligro la integridad física de su piloto pueden realizar una enorme variedad de cometidos que prometen proporcionar grandes beneficios a la sociedad.

Características

Considerando su forma de volar, existen dos tipos de drones: los de ala fija y los multirrotores. Los primeros son semejantes a los aeroplanos convencionales, con sus dos alas y los elementos de control habituales en este tipo de aeronave. Por su parte, los multirrotores utilizan hélices horizontales, como los helicópteros. Si llevan tres rotores se conocen como tricópteros; cuatricópteros si tienen cuatro y, en general, multicópteros si llevan más.

La ventaja de los multirrotores es que pueden realizar vuelos estáticos, muy indicados para labores de observación y otras muchas aplicaciones.

La conducción de un dron exige que este contenga todo un conjunto de elementos necesarios para controlar su movimiento durante el vuelo. Los avances tecnológicos desplegados en los últimos años han permitido el control a distancia de los drones con mayor fiabilidad y alcance.

Algunos de esos avances son: el GPS, los sistemas de control inerciales, las cámaras de video, los sistemas de detección de obstáculos con ultrasonidos, etcétera. Todos estos sistemas captan y transmiten información al piloto en tiempo real mediante radioenlaces o vía satélite permitiendo la comunicación bidireccional entre el piloto y la máquina.

Atendiendo al modo de operación y el tipo de navegación, los drones se dividen en dos clases: UAV y RPA. Al primero de ellos, Unmanned Aereal Vehicle (UAV), pertenecen los drones cuya trayectoria y recorrido son realizados de forma automática siguiendo un plan programado previamente sin que el piloto interaccione con él. Al segundo, Remotely Piloted Aircraft (RPA), pertenecen los drones que son controlados de forma remota por un piloto.

Beneficios

Si bien la guerra ha sido el factor principal para el desarrollo de estos aparatos, actualmente presentan una multitud de ventajas que los convierten en una clara apuesta para sustituir o complementar diversas actividades en un sinfín de ámbitos dentro de los campos de investigación, industria e ingeniería.

Actualmente se usan para fotografía aérea, mapeo o vigilancia, por ejemplo. Algunas disciplinas científicas, como la geología, la climatología y la hidrología, no pueden prescindir ya de los vuelos de estos aparatos para efectuar reconocimientos y estudios en la corteza terrestre, los mares o el aire.

En otras actividades los drones destacan también en la agricultura para la detención de enfermedades y plagas en cultivos, el uso óptimo de fertilizantes, conteo de plantas y otras necesidades de esa área.

Un ejemplo interesante es el de una plantación de decenas de hectáreas de maíz cuya inspección por medio del vuelo de un dron cargado de sensores puede otorgar una medida fiel del grado de crecimiento de las plantas, uso del agua de riego, extensión de las plagas o falta de nutrientes.

En el ámbito geográfico imágenes tomadas desde el aire permiten armar cartografías y modelar maquetas en 3D; o acceder a una zona de desastre como los reactores colapsados en Fukushima, Japón, por el accidente nuclear en 2012, o remover escombros tras un sismo con drones construidos específicamente para esta clase de labores.

Para el estudio de la zoología los drones equipados con cámaras de observación pueden, gracias a su movilidad y escasa interacción con el medio, seguir a los animales en libertad contribuyendo a la investigación y protección de las especies salvajes. Los datos recopilados, además de ser económicamente mucho más accesibles, permiten una vigilancia continua del medio, lo que da la posibilidad de conocer la evolución de una población y sus hábitos de conducta.

Otras aplicaciones de los drones se encuentran en el control de calidad del aire, en prospección y explotación de recursos minerales, en el control de obras y evaluación de impactos, para seguridad, vigilancia y control de fronteras, y mantenimiento de líneas eléctricas, entre otros.

En México ya se utilizan para monitoreo de especies silvestres, estudios del clima, mapeo y exploración de terrenos o vestigios arqueológicos y en abril la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes emitió la  circular CO AV-23/10 R2, que establece las diferentes restricciones a las aeronaves pilotadas a distancia (RPAS).

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